martes, 21 de noviembre de 2017

Exposición de un coleccionista 6 (En un lugar de la Mancha... de tinta)



Una obra que —valga la coincidencia— ha hecho correr mucha tinta entre los críticos. Más tinta que la empleada aquí  para realizar tan admirable pieza maestra. El nº 6 en mi catálogo personal y uno de mis mayores orgullos. De autor anónimo, esta joya fue comprada a la Fundación Blackshit en cinco millones de euros; con anterioridad perteneció al acervo del barón Mebieronlakara. Los organizadores de museos y galerías tuvieron dificultad para decidir si colgar el cuadro o llamar al personal de limpieza con su más potente desmanchador.
Pero el público la aceptó de inmediato. Hubo necesidad de reglamentar el tiempo de estadía de los visitantes. No fueron pocos los que acudieron con una lupa para apreciar hasta el más mínimo detalle, lo cual se convirtió en moda, en un gesto casi obligatorio para juzgar el arte. 
Un académico resaltó "su calidad simbólica de una inspiración metafísica llena de sutiles toques urbanos". Una reseña del groenlandés Járnsaxa puso en alto "el dominio técnico de innegable tradición dentro de la escuela flamenca propio de las mejores telas"; ¡ejem!... de las mejores telas para la confección de vestidos carnavalescos y t shirts de adolescentes confundidos. Otro especialista fue más enigmático: "reflexión especular del mundo putrefacto en que habitamos. Una advertencia moral de un profundo tremendismo".
Podemos afirmar que todas las corrientes pictóricas europeas y tendencias vanguardistas americanas se encuentran representadas en los estrechos y, a la vez, monumentales límites de este cuadro. Alarde de perspectiva tanto espacial como temporal; sobre todo eso: temporal. Una postura radical si nos atenemos a la semántica: raíz del disparate.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Yantar de Gesta 10 (El postre de Cleopatra)



He ordenado a mi doncel principal el postre que me convierte de nuevo en niña: dulce de coccora*. No hay en todo Egipto lo juro por Isis— confitura que se le compare. El jefe de cocina tiene instrucciones de no apartarse en los más mínimo de la receta bajo pena de morir envenenado por un áspid. Yo misma le he instruido en el arte de elegir los ingredientes: harina de trigo, nueces picadas, higos secos y miel de abeja. Así de escueta es la lista.
Primero hay que mezclar 200 gr. de harina con agua (del Nilo y ya una vez pura) para obtener una masa de mediana consistencia; algo así como el vientre de una gata preñada. Después se agregan 200 gr. de higos secos cortados en partes muy pequeñas junto con las nueces picadas sin que lleguen a partículas porque después se incrustan entre los dientes. Con todo el amasijo se hacen bollitos lo más esféricos posible y más o menos del ancho de mi nariz. Sí, mi nariz ya mítica; después de todo, el olfato es el sentido que tiene más relieve a la hora de la degustación.
Los bollitos se hornean durante diez minutos. Una vez cocidos se bañan en miel de abeja previamente hervida con el mismo fervor que la arena del desierto del Sahara. Por último, se espolvorea encima semillas de granada como un toque regio y... ¡a paladear! Después de morir quiero comer esta delicia una y otra vez. No me importa que en el Más Allá los dedos me queden pegajosos.

* Nombre antiguo de las semilla de granada.






miércoles, 15 de noviembre de 2017

Ojos de Pacún



como dos astros
de pacún tu mirada
vasta y oscura

º
dos: ambos, mutuos
testigos oculares
uno del otro

º
río en tus ojos
donde hurto dos guijarros
de buena suerte

º
asoman bajo
el arco de tus cejas
luceros brunos

º 
llenos de furia
me sugieren cautela
tus ígneos iris


º 
ver es tu oficio
con intención curiosa
paisajes raros




º
leo en tus ojos
pronóstico del tiempo:
fuerte tormenta

º
cual un espejo
me retratan tus ojos
no muy exacto

º
cual vagabundo
me pierdo en los pasillos
de tus pupilas

º
dardo en tus ojos
mi corazón se torna
ave abatida

º
en tu mirada
el fulgor de lo oscuro
sin darte cuenta

º
olas inquietas
la marea en tus ojos
luego la calma

º
hago señales
a tus ojos errantes:
ese-o-ese [s.o.s]




sábado, 11 de noviembre de 2017

Exposición de un Coleccionista 5 (Cubismo o "El dado discreto")


El cuadro de esta ocasión es una obra de arte (no se rían). La cima del cubismo firmada por un jugador famoso de Las Vegas y fanático del café con azúcar, Juan Echaeldado, responsable de la bancarrota de múltiples casinos. Valorada en un millón de euros, el título de tan magna creación es "El dado discreto" aunque los críticos prefieren llamarla "La casa pierde". Derrocha buen gusto e indiferencia social. Es merecedora de los museos y galerías con más prestigio. Como se ha cotizado a un precio tan alto en las subastas, forzosamente tiene que ser arte y sus valores estéticos no pueden quedar en entredicho. La maniobra sutil de manipular el sombreado gris es de una exquisitez fuera de este mundo. La maestría con que se ha prescindido de los puntitos negros es todo un golpe de ingenio. También un golpe al cerebro para erradicar la inteligencia. Se requiere no saber arte para ser artista. Hay talento, no cabe duda; recóndito, muy escondido en alguna parte pero lo hay. El talento estriba en no tenerlo.
También hay técnica, sólo que está oculta en el juego de la muñeca a la hora de lanzar el dado.
Aunque... pensándolo bien, no es la imagen sino el concepto y las posibilidades decorativas lo que atrae al degustador artístico.
Aunque... pensándolo otra vez, tampoco es eso. Lo que importa es que la obra no toque el corazón ni el cerebro.
Lo primordial es que sea considerado cultura.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Pestañeos




º
tras tu mentira
tu cómplice me he vuelto
mediante un guiño

º
cambia mi rumbo
la minúscula brisa
de tus pestañas

º
conjuro contra
 espíritus malignos
tus ojos brujos

º
con tus pestañas
el filósofo mide
el infinito

º
raudos eclipses
en cada pestañeo:
tu tic nervioso

º
aun distraída
tu cándida mirada
fuente es de estragos

º
el amor vino
como tu pestañeo
pero más ágil

º
en tu pupila
una mota de polvo
y un lagrimeo

º
con pestañeos
la aparición confirmas
si es falsa o cierta

º
a medianoche
un farol parpadeante
causa de sueño

º
la noche imita
las municiones negras
de tu mirada

º
haiku sin tacha
ni crítica posible
son tus pestañas

Plinio El Viejo aseveraba: "Las pestañas se caen por la excesiva actividad sexual y es especialmente importante para la mujer conservar sus pestañas largas para probar su castidadEso explica el afán por las pestañas postizas o bien, el ritual de alargárselas con un pigmento negro, pero sobre todo la escasa pilosidad en las pestañas de la mujer contemporánea¨.


viernes, 27 de octubre de 2017

Manual de Botánica 3 (Bambú)



Se propaga como epidemia y en todo su interior hay vacío: es el estuche de la nada; pero puede convertirse en corral o balsa. En vaso para tu vino, en tu radiante columpio, en tu sillón predilecto. En las persianas de tu sacra morada. Es asunto frecuente del haikú. Úsalo para espantar a los malos espíritus. No desdeñes las notas musicales de su flauta mágica ni la cuchara para la sopa nutricia ni el chasen para tu aromático té. Practica su mística del viento. Puede convertirse en tu escalera grande o en otra chiquita, en el petate para tu sueño reparador. En el cálamo, la poética pluma para tu caligrafía. El papel para tus cartas de amor o tu nota suicida. Tu talismán infalible. Puede ser la conciencia tranquila de tu farsa ecológica. La bienaventuranza o la peor pesadilla de tu jardín.

Se disemina cual plaga
el pletórico bambú,
es anfitrión del haikú
y al crecer no se rezaga.
Su fragancia es algo vaga
y es de índole invasora,
desestabilizadora
de otras especies vecinas
mas en sus verdes cortinas
muchos usos atesora.






domingo, 15 de octubre de 2017

Yantar de Gesta 9 (La dieta de Gandhi)



Ocurre que me canso de los dátiles, los plátanos y los frutos secos. Ya me fatigan las semillas y los granos, los tubérculos y las raíces. No soy un rumiante, por algo tengo premolares, molares, caninos e incisivos. No mastico con movimientos rotatorios como si fuera una vaca o un camello. Mis mandíbulas están diseñadas para una dieta diferente. Cuando nadie me ve, dejo a un lado el jugo de limón y las naranjas. Admito que el ascetismo me aburre a menudo. Es muy duro sobrellevar a un mismo tiempo el vegetarianismo y el celibato.  Me apetece un buen corte de carne roja para asar y así consentir un poco a los jugos gástricos de mi organismo: un bistec, un filete o unas costillas de res; como mínimo con un centímetro de espesor. Es el momento de extraer de de mi túnica un saquito de sal que llevo escondido y que obtuve de un depósito de baja profundidad en el mar. Ahora que nos hemos liberado del yugo de la Gran Bretaña no tendría inconveniente en aderezar el corte de carne con un poco de salsa inglesa (1/4 de taza sería suficiente). Después una cucharadita de mostaza y una pizca de pimienta bien molida.
Indispensable tallar la parrilla del asador con la mitad de una cebolla. Evitar encender el carbón con gasolina. Lo mejor son trocitos de madera resinosa, es más lento y ello solivianta el apetito. Durante la espera, mientras las brasas están a punto, no viene mal un poco de chorizo español. Durante la cocción de la carne sugiero darle la vuelta al corte sólo una vez. A mí me gusta acompañar el manjar con una grata cerveza fría, oscura de preferencia.